Baríshnikov, hombre y nombre de la danza

Danza en Red. Publicado el 20 de Noviembre de 2013

Baríshnikov, hombre y nombre de la danza

El apelativo de mejor bailarín de todos los tiempos no es dable a muchos. Al pensar en semejante título, las luces apuntan inevitablemente a Mijaíl Baríshnikov, quien siend...

El apelativo de mejor bailarín de todos los tiempos no es dable a muchos. Al pensar en semejante título, las luces apuntan inevitablemente a Mijaíl Baríshnikov, quien siendo soviético fue reconocido desde los años 60 como la primera figura mundial del ballet clásico.

Ninguna inspección a su vida y obra, así como a los muchos documentales que le han dedicado, y a su vida pública –en la que se le reconoce como hombre con esposa e hijos- permite advertir que este bailarín haya sido identificado como homosexual, a diferencia del estereotipo que se vive en países como Latinoamérica. Aun teniendo en cuenta que en la natal Rusia de Baríshnikov la homofobia es muy marcada, parece ser que la danza y quienes se dedican a ella merecen tal respeto que se encuentran por encima de cualquier estigma.

Baríshnikov es uno de los muchos hombres heterosexuales que se han dedicado profesionalmente a la danza. Lo que demuestra que para tener sensibilidad artística no hace falta ser homosexual, ni que esta condición es requisito para incursionar en el ballet u otras expresiones.

Una vuelta en el aire sobre su vida

En 1963, Baríshnikov debutó profesionalmente a los 15 años como solista con la obra Giselle. Su estilo le permitió bailar junto a la que fuera considerada "la más grande bailarina clásica viviente", Irina Kolpakova. Al lado de ella se presentó magistralmente en ballets como La bella durmiente, Don Quijote, Giselle, Las llamas de París, Coppélia y El cascanueces.

Misha, como le dicen sus amigos y quienes lo quisieran tener como tal, se destacó en la danza clásica al ocupar los primeros lugares en competiciones al interior de la antigua Unión Soviética y otras naciones de Europa Oriental.

El arte puede más que la política y el caso de este bailarín no fue distinto, su talento le permitió trascender más allá de los escenarios del bloque comunista; fue así como salió de gira a Canadá y allí, en Toronto, pidió asilo. Después de eso logró llegar a Estados Unidos, país que lo acogió y del que se hizo ciudadano.

Su técnica ha sido alabada por los expertos.  Alguna vez, el crítico Clive Barnes lo llamó “el bailarín más perfecto que jamás haya visto”.

Sin embargo, Misha quería más, y teniendo una carrera consolidada en la danza clásica, se inclinó por la danza moderna en la cual también se ha destacado y mantenido vigente como bailarín y coreógrafo a través de su propia compañía.

Ingrid C. Forero Cardozo

Autor

Danza en Red Colombia

Perfil: Curiosos por la evolución de las tradiciones.
Área de desempeño: Investigador