¿Cómo se elabora una buena coreografía?

Danza en Red. Publicado el 20 de Octubre de 2017

¿Cómo se elabora una buena coreografía?

El mayor problema al que se enfrenta el coreógrafo principiante es el de tener claridad con respecto a lo que quiere transmitir al público

 

 

El mayor problema al que se enfrenta el coreógrafo principiante es el de tener claridad con respecto a lo que quiere transmitir al público, en cuanto a ideas, emociones y formas, que le servirán de hilo conductor y constituirán el núcleo o vida de la obra bailada.

 
Los elementos con los que cuenta el coreógrafo para armar su estructura coreográfica y elaborar una buena coreografía son los bailarines, y su movimiento, la música, las relaciones del espacio, tiempo y dinámica, los elementos escenográficos y el tema que quiere desarrollar, lo que se quiere decir o mostrar, esta manera de contar es lo importante y lo que muestra la particularidad de cada artista, ese compromiso con el público, de mostrar una coreografía personal y no copiada, es lo que da valor a su arte.
 
Por lo general, el coreógrafo organiza cada elemento a partir de un tema concreto, de esa manera busca los recursos técnicos y los movimientos, para visualizar la obra completa.

Es muy importante que un coreógrafo al comenzar a crear considere aspectos históricos, sociales y culturales donde enmarcar su trabajo, independiente de si este está basado en la realidad o es una creación fantástica. Así como conocer y escoger debidamente la música, dar indicaciones correctas para los intérpretes que puedan estar a cargo de la autoría de ella, si es inédita, o bien elegir una música ya creada, pero conociendo su motivación, de otra forma se puede perjudicar el trabajo coreográfico.
 
Con respecto al vestuario es importante considerar no sólo la utilidad que va a prestar en cuanto a la comodidad para realizar los movimientos, sino que además el coreógrafo debe tener en cuenta el estado anímico y psicológico de los personajes de la danza, esto dará la clave en los colores y texturas de tela que se utilizan, así como el peso del traje y formas de diseño. Estas consideraciones ayudan a escoger otros recursos escenográficos como utilería, luces, etcétera.
 
En cuanto al movimiento o lenguaje que se va a emplear, este siempre debe ir acorde al tema escogido, independiente de si es una coreografía para ballet, danza contemporánea, de salón etc.

La finalidad del trabajo de un coreógrafo es comunicar a través de los movimientos, que el público interpretará como una realidad y su marco de referencia siempre estará en el entendimiento humano, si no se logra esta comunicación y el público se ve desorientado o con poca claridad, la obra no será coherente.
 
Esta comunicación existe desde el momento en que el público se alista para ver una obra y lee el nombre del trabajo coreográfico, el cuál es señal de lo que presenciará.
 
Esta claridad no significa que la danza va a perder misterio, o magia, ni resultará obvia, pues todo irá apareciendo gradualmente.
 
Toda coreografía debe estar estructurada de manera funcional, en donde existe un hilo conductor o cohesión pertinentes, para que no sobre ni falte nada, así como en la vida existe un ordenamiento, también lo debe haber en la danza, porque el ser humano percibe la vida a través de estructuras y formas, todo tiene un ordenamiento funcional coherente, que también debe darse en el arte.
 
La coreografía ideal es la que logra las tres reacciones del público: emocionar, seducir y convencer. Para esto es imprescindible percibir la danza como una totalidad y no fijarse en ciertas escenas y luego comenzar a rellenar, porque así sólo se conseguirá estropear el trabajo.
 
El tiempo empleado o duración de cada escena o motivo, así como la dinámica y ritmo de los movimientos y el aprovechamiento del espacio en sus múltiples posibilidades de uso, más la interacción de los bailarines dentro del cuerpo de baile y con el público, serán en definitiva los que gesten el significado.
 
No todos los bailes requieren una coreografía diseñada de antemano, pero al danzarse inevitablemente se escribe una secuencia de pasos y movimientos que forman la coreografía. Las danzas que se generan espontáneamente son, en la mayoría de los casos, danzas que expresan un estado emocional que “obliga” a manifestarlo a través de gestos y movimientos del cuerpo. A estas danzas emocionales, se les llama danza básica y han existido desde que el hombre habita en la Tierra.
 
Otros bailes que se crean de manera espontánea son los bailes festivos, los danzantes muchas veces en pareja o en grupo, bailan al ritmo de la música, como parte de la integración e interrelación con los otros, estas danzas han existido desde siempre como un medio de comunicación y como forma de conquista, entre sexos opuestos o de personas del mismo género.
 
Tomado de: www.coreografiasmx.com