Coplas, rimas y estrofas: cantos de nuestra tierra

ANDREADIAZ. Publicado el 06 de Septiembre de 2012

Coplas, rimas y estrofas: cantos de nuestra tierra

Foto: www.dover.edu.ar    La esencia de lo simple y lo sonoro forman parte del folclor literario de la zona andina de nuestro país donde la mezcla de palabras y unión de frases, que en su conjunto...

Foto: www.dover.edu.ar 
 
La esencia de lo simple y lo sonoro forman parte del folclor literario de la zona andina de nuestro país donde la mezcla de palabras y unión de frases, que en su conjunto forman una melodía divertida y agradable al oído de extraños, es una especie de juego entre preguntas y respuestas.
 
Esta práctica musical quedó de aquella conquista española que un día tomó posesión de nuestras tierras y costumbres, y luego en su despedida, nos dejó una serie de ritos de los cuales no pudimos desprendernos.
Coplas, Rimas, relatos, corridos, poemas, refranes y adivinanzas, son un puente de sonidos y letras; algunas picarescas e irónicas, otras humorísticas y filosóficas, que hacen parte de las 12 variedades de coplas que se alberga el altiplano colombiano.
 
4 versos son suficientes para armar una copla folclórica o canta popular. La palabra copla viene del latín copulam, significa “enlace” que es una acomodación de un verso con otros para formar una  estrofa; cada verso es un renglón de la estrofa.
 
La rima más frecuente en la copla folclórica es consonante, es decir, que suena igual la sílaba terminal en los versos segundo y cuarto. Acá un ejemplo:
 
Me gusta bailar con Lola
Porque Lola baila bueno;
Lola se deja llevar
Como caña pal ingenio
 
Demos un vistazo al pasado, cuando Fernández Oviedo[i] historiador político y escritor español del año 1478, halló en las Antillas (Isla de la Española) unos cantos a modo de endechas[ii]  que acompañados de música y llamados areítos[iii] usaban los indígenas taíno de la región Caribe.
 
El historiador colombiano Lucas Fernández Piedrahita, halló en el Barrio Teusaquillo de Bogotá, que los indígenas muiscas cantaban unas formas de endechas o villancicos acompañados de la música de fotutos[iv] y chírimias[v].
 
La bamba es otra variedad de las coplas con una sucesión donde se repite un verso igual en toda la serie; los relatos son historias en verso generalmente en forma de poemas típicos. Este es un ejemplo de la bamba:
 
Esto dijo el armadillo
Subido en un arboloco
Apuren con el almuerzo
Que el desayuno fue poco.
 
Esto dijo el armadillo
Pasando por el cuartel:
Si no fuera por la cuzca
Yo servía pa coronel
 
Otras de las piezas literarias andinas son los corridos conocidos como narraciones continuas de coplas; y Los poemas en léxico y lenguaje rústico acompañados por música como el bambuco.
 
Para finalizar, no podemos dejar los famosos refranes, dichos y adivinanzas que derivan de la literatura hispana. Muchos recuerdas frases como “Cuando la chicha se acaba, los cunchos también son buenos”, “cuando compres ruena´e jerga, fijate bien en la trama”, “Esta más rascao que nalga de caratosa” ó agua pasó por aquí y cate que no lo ví.
 
Gozarse la vida en cantos y bailes es un común denominador en nuestro folclor colombiano. No son solo pasos, es todo un ritual de palabras, imagen y sonido.

[i] Cronista oficial de las indias resumido en su libro Historia general y natural de las indias y tierra firme del mar océano.

[ii] Endechas son composiciones de 4 versos de seis o siete sílabas, por lo general en honor a un difunto.

[iii] Eran creencias organizadas por los taínos, en versos medidos, cantados siempre de la misma manera, siendo éstos celebrados como bailes cantados y dirigidos por una persona principal que recitaba las historias danzando.

[iv] Fotuto son las caracolas que se emplean para fabricar un instrumento musical de viento que se sopla desde el extremo, esta se utiliza como trompeta en regiones de Sudamérica. Sus usos más importantes son la señal de alarma o el acompañamiento en danzas.

[v] La chirimía es un instrumento musical de viento-madera de doble lengüeta. Es el antepasado directo del oboe y muy similar a la dulzaina