Danzar, ¿sí es para machos?

Danza en Red. Publicado el 20 de Noviembre de 2013

Danzar, ¿sí es para machos?

Los imaginarios y estigmas que rodean el ejercicio profesional de la danza por parte de los hombres son muy fuertes. En Latinoamérica, la danza se ha visto como una expresión artí...

Los imaginarios y estigmas que rodean el ejercicio profesional de la danza por parte de los hombres son muy fuertes.

En Latinoamérica, la danza se ha visto como una expresión artística en la que necesariamente los hombres que la practican son homosexuales, mientras que en países como Rusia y otros de Europa no se presenta tal implicación.

A diferencia del pensamiento predominante, en el caso del ballet clásico, lo que se busca resaltar en el hombre es la virilidad y su fuerza, los cuales son rasgos muy apreciados en los bailarines. De hecho, el rol masculino es de vital importancia para la puesta en escena, así se puede apreciar en piezas como El lago de los cisnes, El cascanueces o Giselle.

De otra parte, el hecho de que un bailarín ejecute una coreografía con trajes de mujer no implica que en otros ámbitos quiera identificarse con el género femenino incluso si es homosexual.

Hay casos de bailarines que se declararan abiertamente homosexuales y afirman que su género y preferencias sexuales no los define como bailarines. Es el caso de Shorell, reconocido participante de Colombia tiene talento, para quien su homosexualidad, que asumió desde los 13 años y no oculta, no es lo único que lo define y afirma que su condición no está por encima de sus cualidades artísticas.

Será que en América Latina y en países como Colombia, algunos homosexuales han encontrado en el ámbito de la danza un lugar que les permite ser aceptados y en el que se pueden expresar con libertad a diferencia de lo que sucede en otros espacios sociales.

¿Si lo anterior se acerca a la realidad, esto mismo incidirá en que otros hombres a quienes les gustaría bailar profesionalmente no lo hagan por temor al rechazo?

Así las cosas, el reto de los maestros o docentes de baile, hombres y mujeres, a la hora de separar la identidad de género de lo que significa ser bailarín es definitivo para que no se pierdan talentos masculinos ni lleguen demasiado tarde a la danza debido al miedo que les produce el injustificado estigma social que se presenta en torno a esta expresión artística.

Qué opinas de este tema. ¿Crees que los prejuicios acerca de la identidad sexual de los bailarines afectan la danza como profesión? ¿El ser o no gay incide en la interpretación?

Ingrid C. Forero Cardozo