El festival de negritos y blanquitos (Pasto)

ANDREADIAZ. Publicado el 31 de Julio de 2012

El festival de negritos y blanquitos (Pasto)

 Foto tomada del libro “ABC del folklore colombiano”, de Guillermo Abadía Morales.     Desde el año de 1807 en Pasto y algunas ciudades del departamento de Nariño, las caras de niños, jóve...

 
Foto tomada del libro “ABC del folklore colombiano”, de Guillermo Abadía Morales.
 
 
Desde el año de 1807 en Pasto y algunas ciudades del departamento de Nariño, las caras de niños, jóvenes y adultos se pintan de negro y blanco recordando a los trabajadores de Popayán que se presentaron ante las autoridades coloniales, con el fin de que se les concediera un día libre en recompensa del trabajo ininterrumpido por doce meses.
 
Después de una larga espera, el rey de España señaló el 5 de enero como el día libre de todos los negros del Cauca. Desde esa fecha especial, los asistentes se visten de colores y tiznan la cara de todos los blancos que encuentran en su camino.
 
Este texto de Codovez Moure de 1854, describe el festejo de la época en Pasto: “Todos se vuelven locos y las mujeres no reparan en medios para embadurnar a los hombres sin que en aquellas bacanales se ofenda el pudor de nadie”
 
Por su parte, Abadía Morales en su libro “ABC del folklore colombiano” recoge las palabras de Gloria Valencia Diago, quien explica que el día 5 de enero los asistentes se tiznaban el rostro de negro, y al siguiente, de blanco con polvos de talco.
 
Hasta la década 20 del siglo XX se llevó a cabo el “Corzo de las flores”: allí los caballeros esparcían pétalos de flores a las damas de Pasto y elegían a una para obsequiarle un ramillete.
 
El 4 de enero se desarrolla la comparsa de los Castañedas con un multitudinario desfile a donde llegan “los ancianos, bebes, niños, jóvenes, caballos, burros, gallinas, carretas y acompañados del cura, del barbero, del boticario, del curandero y de la banda de músicos”. Luego del desfile, son recibidos con un discurso donde todos debían responder “Papá Castañeda”, papel que durante muchos años desempeñó Sergio Antonio Arellano.
 
Ha pasado mucho tiempo y la fiesta de negritos y blancos ha cambiado. Ahora es conocido como el Festival de los Negros y Blancos.
 
Fuente: libro “ABC del folklore colombiano”, de Guillermo Abadía Morales.