Las fiestas de San Pacho (Quibdó)

ANDREADIAZ. Publicado el 02 de Agosto de 2012

Las fiestas de San Pacho (Quibdó)

La devoción  por San Francisco de Asís,  patrono de Quibdó, hizo que sus habitantes organizaran las Fiestas de San Pacho. Esta celebración era considerada por la iglesia católica como una fiest...

La devoción  por San Francisco de Asís,  patrono de Quibdó, hizo que sus habitantes organizaran las Fiestas de San Pacho. Esta celebración era considerada por la iglesia católica como una fiesta pagana la cual, en muchas ocasiones, algunos curas quisieron impedirla, pero los quibdoseños decidieron mantener esta tradición.
 
Según  Rogelio Velásquez, flolklorista chocoano: “En esa época también se utilizaban las ‘vacalocas’ que son una especie de ‘Armazón’ de palos forrados con encerados, cuernos humeantes y cola de ramas de limón, que carga un hombre que corre, aceza, se para un momento y embiste después, que produce sustos y templa de nervios”.
 
Cuando el portador de la “vacaloca” se detiene, el público debe cantar:
 
“Si el torito fuera de oro,
Y los cachos de aguardiente.
Me volviera toreador.
¡Qué toreador tan valiente!”
 
Según narra Velásquez, desde 1929 el pueblo de  Quibdó se dividió en distintos sectores con la intención de emular y luchar por ser los primeros en la fiesta. Esto ha servido para que las actividades sean más divertidas al implicar el esfuerzo de ser el mejor.
 
Desde la década de los 40 del siglo XX se implementó el uso de disfraces durante el desfile de carrozas. A pesar que con el tiempo se ha modificado los diseños, la tendencia siempre ha sido la sátira política. Cada barrio diseña su disfraz el cual es evaluado según  la originalidad, hechura y mensaje.
 
Otro elemento importante en estas festividades son los “Arcos de milagros” que son un tipo de escenarios armados por varias tablas unidas sobre las que se dibujan distintos momentos de la vida de San Francisco. Los barrios también se disputan por tener el mejor diseño de arco.
 
Fuente: libro “ABC del folklore colombiano”, de Guillermo Abadía Morales