Leo Rada y un ángel llamado Danza

Danza en Red. Publicado el 16 de Diciembre de 2013

Leo Rada y un ángel llamado Danza

Leonor Rada Contreras inició desde muy pequeña en el mundo del folclor y la danza. En su natal Barranquilla hizo parte de la comparsa de la danza del torito y desfiló en el grupo de los adultos dur...

Leo Rada

Leonor Rada Contreras inició desde muy pequeña en el mundo del folclor y la danza. En su natal Barranquilla hizo parte de la comparsa de la danza del torito y desfiló en el grupo de los adultos durante cuatro horas con tan solo tres años, vestida de mameluco enterizo y máscara de fibra, en pleno Carnaval de Barranquilla. Desde ese momento su ángel de la guarda fue la danza.

‘Leo’, como le gusta que la llamen, recuerda con Danza en Red sus inicios en esta primera publicación. Hoy, cuando ya ha pasado por danza folclórica, aprendizaje de ballet, y ha logrado amplia experiencia en samba -además de su participación continua en festivales en Barranquilla y Venezuela- lo que se suma a su formación en la escuela de Bellas Artes de Barranquilla, tanto en danza como en música de gaitas y tambor.
 
Iniciaste en la danza desde muy pequeña…
Empecé a los 3 años en una academia que maneja La Danza del Torito; con ellos desfilé desde los 3 hasta 6 años. Recuerdo que en mi primer desfile, mi mamá y mi abuela anduvieron (andaban) detrás de mí, tratando de quitarme la máscara y yo no me dejaba. Yo me desfilé toda la vía 40 (3 o 4 horas de trayecto) con los grandes.

¿Tu educación siempre involucró la danza?
Sí, desde que tengo uso de razón, cosa que le agradezco a mi mamá que me apoyó. Fue una manera que descubrieron para enfocar mi hiperactividad. Así que yo he bailado el 90 por ciento del día toda la vida.

¿La danza hacía parte del horario de clases?
Yo siempre hice parte de los grupos de danzas del colegio y adicionalmente estaba en las diferentes academias. Después de La Danza del Torito estuve con una cumbiamba –una comparsa que solo hace cumbia, cumbión y puya- unos 3 años más, de los 6 a los 9. Pero esto lo alterné con gimnasia olímpica.

Con casi 10 años, ya tenías mucha experiencia en danza y deporte. ¿Qué más seguiste haciendo?
A los 12 años empecé a viajar con los grupos de danza con los que estuviera. Con el colegio participaba en los festivales de danza de los pueblos. Yo era, y soy, de las que va a un pueblo y me gusta conocer al viejito del pueblo, a que me cuente los ‘chismes’ y cómo es que es, y así lo he hecho.

Me dicen ‘fulanita es la mejor bailaora de tambora de Tamalameque’, entonces voy allá y la busco. Si me dejan grabarla (normalmente no), voy a hablar con ella y a que me enseñe. Por lo general a ellos les gusta enseñar. Eso de que “los viejitos son amargados”… No eso no es así; a la gente de los pueblos les gusta que le pregunten, que la gente se interese de las danzas típicas de la región, y son muy dados a enseñar, dicen “esto se baila así, se baila asá”.

Si una persona que no es experta en folclor pero está interesada en saber cómo es alguna danza, va a donde estos señores mayores, ¿sí le explican?
Sí lo hacen, lo que pasa es que la gente a veces no los sabe abordar. Se tienden a ofender y a timbrar; ellos sienten que los quieren presionar. Tú no puedes llegar y decirle: “Oiga, enséñeme porque nos qué…”. No, hay que saber abordarlos, decirles “a mí me encanta la danza”. Es mostrarles que uno comparte su gusto con ese género de danza, con ese ritmo que ellos saben, y ellos con gusto le enseñan.

Y en ese aprendizaje por los pueblos, ¿qué fue lo más especial que encontraste?
Adoro los aires de tambora. De hecho mi tesis, todo lo que tenía que ver con tambora; el instrumento, los cantos. Yo canto tambora, estoy enamorada de ese aire.

¿En qué población te empezaste a encontrar con el aire de tambora?
Primero fue en Tamalameque (Cesar). En María La Baja, también lo manejan, en El Banco (Magdalena). Bueno en El Banco es más ritmo de Cumbia que otra cosa, pero como está ahí pegadito a Tamalameque, entonces sí lo manejan, y es de la Depresión Momposina.

¿Y conoces a Mompox?, ¿tienes relación con este municipio?
Sí, yo soy de familia de Mompox y soy sobrina nieta de Pacho Rada, el compositor de Santo Tomás (Atlántico). Pero aparte de mí y mi hermano mayor nadie más en mi familia hacen música. Él es empírico y toca bajo y batería.

Todo esto fue en la primera parte de la adolescencia, pero también tuviste una etapa con el ballet, ¿Cómo fue esto?
Estuve tomando clases de ballet, pero no me gusta. Aunque es un aprendizaje porque la técnica que te da el ballet no te la da ninguna otra danza. Alguien que haya estudiado danza -no el 100 por ciento, pero por lo general- ha tenido que estudiar ballet en algún momento de su vida. Por postura por posición, porque el ballet te da un aire.

¿Qué te aportó el ballet aparte de lo que me acabas de mencionar?
Yo tomé clases de ballet por adquirir técnica, pero es un género que me parece cuadriculado para mi gusto y limitante. Por aquello de la postura tú siempre estás enmarcada en algo de lo que no te debes salir, que no puedes mover un dedo más de ahí porque ya es indebido. Entonces es muy frustrante.

Digamos que si tú estás bailando cumbia y si no te sale a la primera, uno lo intenta… pero te va fluyendo; en cambio en el ballet es muy frustrante porque, por lo general, sino te sale, ya no te sale, es porque tu cuerpo no te lo va a permitir nunca jamás. Entonces es una frustración tenaz, esa fue mi experiencia. Duré más de un año, como entre los 13 y 14.

¿Alcanzaste a hacer presentaciones?
No porque yo no era del prototipo que manejaban por lo que te contaba de la altura, de mis piernas, mi contextura muy costeña no correspondía al físico que exigían para subir a un escenario.

Después de esto continuaste solo con el folclor:
Sí lo del ballet fue solo por la técnica, y después de las cumbiambas, entré al grupo folclórico Calimba, con el chocoano con el que bailo ahora, Ramón Sánchez. Él maneja lo que es el folclor del Atlántico y el Pacífico. Tengo 14 años de estar bailando con él.