María Elisa Alfaro. Bailarina y directora Parte 1

Danza en Red. Publicado el 05 de Febrero de 2013

María Elisa Alfaro. Bailarina y directora Parte 1

Bailarina con 35 años de trayectoria es gestora de múltiples talentos y una de las pioneras en el posicionamiento de la danza a nivel nacional. Estás son algunas de las características que destaca...

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Bailarina con 35 años de trayectoria es gestora de múltiples talentos y una de las pioneras en el posicionamiento de la danza a nivel nacional. Estás son algunas de las características que destacan a María Elisa Alfaro, actual directora del grupo de danzas en la Universidad Pedagógica Nacional, docente de danzas del Colegio Británico y fundadora de la Fundación Vivir Colombia.
 
Formar formadores con un perfil de seres humanos que tengan una mirada sensible para el mundo, es el camino, que esta pedagoga, decidió tomar desde que comenzó a estudiar Idiomas en la Universidad Pedagógica Nacional. Un camino hacia la expresión y pasión por el arte del baile, un complejo mundo de luchas para poder realizar propuestas que puedan impulsar los trabajos de jóvenes estudiantes que tienen el carácter y la disciplina para seguir cultivando y trascendiendo el folclor en nuestro país.
 
¿Por qué ese cambio de idiomas a Danza?
¡ No ha sido un cambio! Son casualidades de la vida. Entré a la Universidad Pedagógica a ser licenciada en Inglés y Francés, me encontré con los grupos de danza de la Universidad. Yo vengo de los sueños de los padres que quieren que uno sea bailarín. Recuerdo que mi primer maestro fue David Manzur, el tenía una escuela de ballet y dictaba clase en donde estudié la primaria, acá en Bogotá. Allí empecé a bailar.
No cambié mi carrera, al contrario, la complementé. He sido docente de inglés, francés. Hoy trabajo en un colegio bilingüe y dicto clases en ambos idiomas, tal vez esto viene a ser como la preferencia porque realmente es cuando tú sientes que eres tú y que te puedes identificar con esa expresión donde se sacan muchas cosas a partir de ese lenguaje corporal.
 
¿Qué fue lo que le atrajo de la danza?
Pues a mí me atrajo Nurejev, el primer bailarín del mundo. Cuando uno hace parte de este mundo de la danza, conoce a los grandes genios de este arte. Siempre quise ser esa bailarina clásica, pero por cosas del destino, y porque en esa época el estereotipo de bailarín clásico tenía ciertos parámetros de altura y contextura, yo no logré. Lo que más me llamó la atención en la danza, fue su fuerza y energía en el movimiento, el ser leído corporalmente. Yo te puedo decir muchas cosas con las palabras, pero con el cuerpo uno no miente.
La Danza para mí es todo: Es un lenguaje, una energía; es como la esencia del ser humano puesta en movimiento.
 
¿Vale la pena trabajar por el folclor en Colombia?
Claro que vale la pena, yo creo en mi país. Yo soy muy arraigada a todo lo que es el patrimonio cultural. Creo que si un pueblo no tiene memoria, no puede concebirse como un pueblo con procesos de identidad.
Fué duro trabajar en el folclor, en la época que yo empecé con los maestros, considerados emblemas y estandartes de la danza: el profesor Abadía, Delia Zapata; y mi gran impulsor, Adalberto Acosta Melo de la Universidad del Magdalena.
El profesor Acosta, fue un maestro que le inyectaba energía a todos sus estudiantes para que no bajaran la guardia y no perdieran el impulso.
Entonces, meterse en la línea del folclor es romper paradigmas; es hacer procesos de investigación, conocer los cuerpos, ver lo que la sociedad también te está exigiendo como modelo de cuerpo, como modelo cultural. Yo soy de las que, si me arriesgo y quiero hacerlo, lo logro pese a todas las dificultades.
 
Durante estos años de trayectoria, ¿Qué apoyos ha recibido y que obstáculos se le han atravesado?
Los primeros apoyos que uno recibe son los establecimientos donde uno ha trabajado, donde le han creído, dónde le han abierto a uno el espacio. Los mismos estudiantes que creen y que le piden a uno un trabajo estando en la misma línea de uno; entonces eso es como el primer apoyo humano que uno tiene.
Apoyos económicos hay que rastrearlos. Apoyos económicos no hay, toca conseguirlos y gestionarlos. Esto lo he aprendido ahoritica en este mundo contemporáneo. A nosotros como maestros, nunca nos dirigieron esa mirada de promover, difundir y gestionar recursos, todo fue intuitivamente. ¡Se lograron sí!, pero no hubo una apertura tan grande. Nosotros tenemos que apoyar a los entes gubernamentales como el Ministerio de Cultura, el Fondo de Cultura, el Patronato, entre otros; para que sigan impulsando la danza e invirtiendo en su desarrollo.
No es tan fácil este tipo de apoyo en el folclor, ya que ha sido una tarea bastante dura porque otros lenguajes danzarinos nos han ganado, porque están creándose en red, porque se congregan, porque llevan un fin común y porque se han unido. Eso es lo que nos falta a nosotros.
 
¿Cómo fue su comienzo en la Danza?
Cuando comenzamos era un tiempo de un auge terrible, donde existían programas culturales, desde el Ministerios, La Secretaría, hubo un programa de noches de Colombia que recuerdo que fue en el 70. Venían grupos de otras regiones y podíamos hacer talleres con esas compañías.
En la medida de lo posible, todo el trabajo lo hacían en el Jorge Eliecer Gaitán. Todo esto es un trabajo que fue liderado con una gran antropóloga llamada Gloria Triana. Entonces ella abrió un programa cultural donde podíamos ver folclor en televisión como el programa de Alé Kumá, Tambien Yuruparí . En estos programas, Gloria hacia la tarea de ir a las regiones, ponerlas en televisión, contar una historia de vida y luego volver acá para transmitirlo por el programa de las noches de Colombia.
No había, de pronto, toda esta serie de procesos de concurso porque era más el proceso de festivales a nivel nacional. Nos encontrábamos casi todos en los diferentes festivales nacionales con el currulao, la cumbia, la tambora, hasta el sanjuanero tenía otro tinte. Si había un auge fuerte.
Luego, llegaron los lenguajes modernos que los vemos más consolidados como los lenguajes urbanos, pero como te decía, a nosotros lo que nos ha faltado ha sido congregarnos. Ser un común, ser una voz porque nos han ganado los de teatro, los de música, la danza contemporánea y las danzas urbanas.
Por eso, espero que sirvan estos medios para difundir, porque eso nos ha faltado, nos ha faltado escribir, difundir y reconocernos en la medida de ver que los otros hacen, que me puede servir a mi y que me puedes aportar. Que bueno es ser leído, que bueno es ser escuchado y que bueno es ser visto, porque los espectáculos de danza venían de todas partes, y las calles de Bogotá se llenaban; hasta hubo un carnavalito de Barranquilla en la época en que  participábamos los grupos universitarios. Eso se ha perdido porque la gente lo ha relegado o lo ha dejado,  al joven no le interesa, porque no ha vendido bien la idea de lo que es un folclor.
 
Entonces, el problema ahorita que la danza no tenga fuerza es porque las personas involucradas no se han congregado y por otro lado la aceptación de la gente.
Hay que generar público, en esa época si había publico pendiente de todas estas cosas. El año pasado abrieron una convocatoria y nos abrieron las puertas a nivel de los organismos independientes. Es que hay públicos de públicos. Estuvimos en un homenaje al Maestro Cesar Monroy que ha sido uno de los gestores para nosotros de la línea del folclor, el folclorista que abrió mucho espacio con esos programas de danza al parque, ballet al parque, Asalto a las localidades y las expresiones en general de danza. Entonces, bien dependiendo del ente político que tenga también le da ese auge.
En esa época había muchas películas musicales, como el flash dance, John Travolta, lo veía mucho, el cine los medios masivos comenzaron a preocuparse que pasaba realmente más allá de las academias de ballet , entonces, en este momento se cuenta con una amplia gama de grupos y concursos.
Yo he podido estar en los concursos de hip hop, me aterra ver la cantidad de expresiones de danza urbana, la cantidad de compañías artísticas que se están generando, las agremiaciones que son pequeños grupos, que se están haciendo; Pero también a la par cuando estuvimos en Medellín hace dos años en el congreso de música, vimos la necesidad de construirnos en red, la necesidad de ser escuchados a través de la web, porque ese es el Universo a la mano que tiene uno. Antes eran los teléfonos y las cartas, ahora es mucho más fácil a pesar que para unos no lo sea por desconocimiento en el manejo. Entonces no te puedo decir que aquí fuera en el folclor, no debemos ser regionales, como islas, que la danza por un lado si todas son expresiones de un solo lenguaje que se llama danza.
Entonces agremiarnos, estamos dando pasos pues ya hay un alcance de poder visibilizarnos en la sociedad. El folclor no se va a acabar, el folclor es un proceso de transformación continua, lo que lo transforma son la sociedades según el contexto cultura. Si nosotros lo vendemos de una buena forma a nuestras compañeras, a nuestro público. No hemos podido difundirlo de una forma eficaz, agradable estéticamente, llamativa para que genere ese volver a ver un espectáculo. Hay que movilizarnos, no quedarnos con el grupito y olvidarnos del resto.
 
En este momento, ¿Cómo es la acogida del Folclor?
Por ejemplo mira lo que está haciendo IDARTES en el caso de Bogotá y el Ministerio de cultura que están haciendo más programas en diferentes partes del país, profesionalizando a los que hemos sido toda la vida empíricos, entonces ya hay un avance en ese sentido. Aquí en Bogotá, IDARTES ya independizó la danza del deporte. Ya no es con IDRD, sino que existen laboratorios especializados en la danza hay procesos de formación, concursos, convocatorias. Tenemos que concentrarnos en IDARTES profesionalizando toda esta cantidad de gente empíricos del folclor.
En el caso de la Universidad Pedagógica, ha sido una lucha, ha sido un repensar de hace unos 7 u 8 años que no pensábamos que tuviera tanta acogida de los grupos folclóricos. De ver que en el departamento se cuenta con infinidad de gente haciendo entre veredas y municipios folclor, del proceso de formación y de un programa que ellos llaman Procesos de producción artística y cultural”. Entonces el auge esta ahoritica en su apogeo en la ciudad. Eso nos va a fortalecer a todo el sector y eso fue una de las cosas que el maestro Monroy desde el inicio trato de decirlo pero algunos no lo escucharon, pero sí, hay que posicionarnos en la sociedad y abrir los espacios abriendo los compuestos teniendo la mente amplia. No todos tenemos la última palabra. Todo proceso es una creación y ustedes más que son los creativos lo saben todo lo que se genera de una idea. Investigar tampoco es algo que no se hace acá. No saben lo importante la responsabilidad que tiene uno como docente dando un lenguaje expresivo con el cual se va a identificar. Se debe proponer, escribir, investigar. En pleno siglo XXI se generan otras dinámicas pues existen otros cuerpos, otros lenguajes.
En mi época una niña flaca no era el prototipo. Ahora vemos que existe una necesidad de alinear nuestro cuerpo una composición corporal buena y no la técnica antigua de mala vida dónde todo el mundo pelea por la técnica, como prepararlo, estudiar el cuerpo y empezar a ver el proceso que uno tiene que tener para adiestrar ese cuerpo pues también se debe hacer una presentación estética del folclor.
Los directores ¿Están preparados para eso?
No, porque la mayoría somos empíricos, hasta ahora que en Bogotá se tienen unas licenciaturas como la Universidad de Antonio Nariño. Fue un intento de la maestra Delia. Se debe tomar conciencia que el director tiene que estudiar que no tenemos programas curriculares como en Venezuela o México donde existen especializaciones de la danza. Estudien para eso, ven los procesos para eso. Nosotros los hacemos porque hemos integrado asociaciones y de ahí sale la idea, o, lo hacemos totalmente empírico porque vivimos en una comunidad, o queremos hacer un espectáculo, o es un negocio.
 
En ese sentido como no se estudia, ¿Está garantizado la preservación de ese tipo de expresiones?
Es que la preservación se tiene que dar con un tipo de memoria visual, escrita, testimonios, bibliografías que se den. No hay. La gente no escribe, no se repiensa sobre su quehacer. Entonces, es duro para un maestro de ballet donde hablamos mucho pues somos una cultura oral y entonces escribir nos cuesta mucho trabajo. Algunos están haciendo de las nuevas generaciones, esas vinculaciones del programa del Ministerio de cultura que les permiten y exigen un trabajo final. Por lo menos, yo conozco pues he sido jurado, de la Universidad de Quindio y de Pereira, trabajos que valen la pena publicarlos. Se ha hablado con el TRABAJOS patronato para que se publiquen, pues son otras dinámicas en este momento.
Las danzas han tenido sus transformaciones, la música cambien. Hay viene eso, eso como memoria. Ustedes pueden ser una memoria. Nunca hemos tenido la oportunidad de poner eso en la red. Y de poder decir algo sobre ese tema. Hoy en día estamos en el proceso de cambio, de apertura de la realidad. Porque si no como preservamos algo de lo que no tenemos conocimiento.