Un reencuentro con la danza folclórica

Danza en Red. Publicado el 09 de Diciembre de 2013

Un reencuentro con la danza folclórica

En Colombia, pocos son los que pueden dedicarse de lleno al folclor y así le alcanzó a suceder a Bernardo Mejía, quien después de haber estado en destacados conjuntos de An...

Bernardo Mejia

En Colombia, pocos son los que pueden dedicarse de lleno al folclor y así le alcanzó a suceder a Bernardo Mejía, quien después de haber estado en destacados conjuntos de Antioquia como bailarín folclórico, tuvo un receso largo de este arte, durante el cual se dedicó a otra actividad.

“Yo trabajaba en una empresa de productos químicos muy dañinos”, afirma nuestro artista, después de un periodo de labores hizo un arreglo con sus empleadores, siguiendo el consejo de su hermano que también es folclorólogo.

“Vas a acabar la vida tuya en una empresa que te va a dejar ciego, lo tuyo es otra cosa”, le decía su hermano. Otras voces también hacían lo propio; “no te quedés en una vida tan sedentaria venite para Envigado” era la invitación a la danza que le hacían sus sobrinas.

“Entré aquí (grupos de Envigado) como alumno, eso fue muy lindo porque volví a retomar lo mío”, dice Bernardo, quien volvió a un grupo de personas de su edad, pero luego lo invitaron al de adultos mayores. Ya en esta nueva etapa lo reconocían por haber participado en el grupo del maestro Betancur.

“Empecé a cogerle otra vez amor a lo mío”. En aquel entonces, hacia comienzos de los años 90, había un colectivo al que denominaban el grupo pequeño y una de sus integrantes también lo invitó a dirigirlos.

Bernardo recuerda, además, una anécdota de una señora que no lo quiso como parejo argumentando que no sabía enseñar sin saber la trayectoria que él ya traía.

Un profesor que había en la Casa de la Cultura de Envigado le dijo a la bailarina: “¿Enseñarle? Si él antes es profesor”. Y ella, siendo alumna de él, mencionaba después: “¿Y yo le desperdicié profe? ¡Qué dizque porque tenía que enseñar!”.  Nuestro artista rememora esa retoma de la danza como unas “experiencias muy lindas”.