Una barranquillera que abrazó la samba

Danza en Red. Publicado el 16 de Diciembre de 2013

Una barranquillera que abrazó la samba

Leo Rada es una bailarina, cantadora y coreógrafa educada en el folclor del Caribe. Se crió con los ritmos tradicionales de la costa Atlántica; pero como amante de la danza, la samba llegó a su pu...

Leo Rada

Leo Rada es una bailarina, cantadora y coreógrafa educada en el folclor del Caribe. Se crió con los ritmos tradicionales de la costa Atlántica; pero como amante de la danza, la samba llegó a su puerta y ella supo acoger como propios los ritmos brasileros.

Después de tu aprendizaje en el ballet, a mitad de la adolescencia y pasar por la comparsa de la danza del torito y la cumbiamba, ¿qué siguió para ti en el folclor?
Yo seguí en la danza del garabato y entré al grupo del chocoano con el que bailo, Ramón Sánchez, en el grupo Calimba, en la parte que es Atlántico y Pacífico, llevo 14 años bailando con él. Con él seguimos haciendo presentaciones sobre todo en Carnaval de Barranquilla y en Venezuela. Y estuvimos en eso 3 o 4 años, cada vez que íbamos nos traíamos algo, mejor vestuario, mejor grupo, mejor música.

¿Y por qué se dio el viaje a Bogotá? ¿Hace cuánto fue y qué te encontraste en esta ciudad?
11 años. Yo me vine a vivir acá, porque yo tocaba con un grupo en Barranquilla, un grupo de chicas y ellas vinieron un año antes que yo. Dos de ellas me llamaron por un proyecto de ir a España y me dijeron: “Leo, estamos buscando la cantante, y como tú además bailas y tocas, ¿te quieres venir pa´acá?”. Terminaron carnavales y me viene para acá, con la plata que me gané en carnavales.

Eso fue el trauma psicológico porque yo no era la niña de mi casa, era la niña de mi familia; antes de mí, hay una prima de 49 años, después de mí hay una sobrina de 15 años.  En ese lapso no nacieron mujeres. Pero mi mamá que siempre es la que me ha apoyado en todo –ella es la que me hace los vestidos, la que ‘sangolotea’ pa´ todo lado- ella me dijo: “Listo ve para allá, a ver cómo te va.

¿Qué pasó con el proyecto de irse para España?
Este proyecto se cayó para Semana Santa, y estas chicas –una barranquillera y otra samaria- me dijeron que ellas se iban para su casa a pasar esos días. Y yo dije: “Donde yo vaya no me devuelvo”. Entonces me dijeron: “Coge las llaves del apartamento, te quedas con comida, te quedas con todo”. Y en el segundo piso del edificio vivía un paisa y una brasilera y ellos me adoptaron. Yo andaba con la brasilera para todo lado, fue mi primer encuentro con las danzas brasileras cuando llegué a Bogotá.

Estamos hablando del año 2003…
Año 2004, entonces una de las chicas tocaba con el grupo de danzas Akaidaná; ella me llevó e hice la audición para bailar. Me dieron la oportunidad de estar en el grupo y estuve un año con ellos y alternaba esto con las danzas brasileras. 

Porque lo de Acaidaná era de acuerdo a temporadas o a montajes. ¿Verdad?
Sí, claro. Es que de entrada yo tenía que llegar a aprenderme todo; no podía llegar a hacer show de una porque no me lo sabía. Tenía que llegar a aprender sus shows, aunque tanto en Calimba de Barranquilla, como en Cayena –la fundación brasilera con la que estoy actualmente- fue algo así como: llegue, aprenda y baile.

Y eso en cuánto tiempo se logra. ¿Cuánto te toma aprender una coreografía?
En Calimba llegué y a los 4 días había una presentación, estaban buscando una bailarina. En 4 días me aprendí las cuatro primeras danzas y bailé con ellos. A los 8 días tenían otra presentación y ya yo me sabía las nueve danzas. Ya estaba bailando fijo con ellos.

¿Cómo fue el proceso en Cayena, la fundación brasilera?
Me pasó que yo conocí a Débora, la directora de la fundación, en el montaje de 34 % Visible, en los talleres para el montaje. Yo le decía a ella “yo quiero ir a tu grupo”; y a mí me pasa algo chistoso: todo el mundo estaba convencido de que yo era muy gorda porque yo uso mucha ropa. Yo me ponía las 20 mil calentadoras y usaba tres fajas de esas azules… Y ella decía: “No, usted está muy gorda para bailar samba”.

Entonces, ¿cómo fue que pudiste bailar con Cayena?
A Débora le gustaba cómo bailaba yo, pero pensaba que no le servía para samba. Pero un día se lesionó una de las chicas, y ella me dijo: “Te voy a invitar a un ensayo a ver qué pasa”. Y yo llegué el 4 de diciembre y el 7 era la presentación, y yo me aprendí los 3 bailes y me presenté con ellos. Primera vez en la vida que me ponía una tanga –fue el trauma- fue muy chistoso porque yo estaba con la chaqueta puesta, ya todas estaban en la puerta, todas en tanga y con la pluma, y yo con la chaqueta puesta, y Paola, la secretaria y mi mejor amiga, me decía: “Leo ya”, y yo: “bueno bueno”. “¡Que, ya!”, me gritó y me mandó al escenario.

¿Qué pasó después de esa primera presentación?
A los dos días me llamó Débora y me dijo: “Sí, usted es flaca; tiene como un cuerpo bonito”. Y en Barranquilla me la montan mucho, me dicen la ‘loca e´ trapo´ porque allá con el calor y todo, me pongo 20 mil cosas. Allá me la montan. Me dijeron la primera vez que vieron una foto mía en tanga: “¡Waaah,  Leo, se fue pa´l frío a mostrar! ¿Y acá no se quita nada?”.

Seguiste entonces con esta fundación:
Sí, me enamoré de la cultura brasilera. Los de Cayena son como mi familia aquí y con ellos ya llevo 9 años.